Sobre mí

Empecé a practicar yoga hace más de 30 años, cuando todavía no era una tendencia ni una estética, sino una búsqueda.

Mi camino me llevó a India, donde viví, estudié y practiqué en escuelas tradicionales de Ashtanga Yoga. Ahí entendí lo que no se ve desde afuera: que el yoga no es repetir una forma, sino sostener un proceso.

Durante años trabajé dentro de esa estructura, aprendiendo la precisión, la disciplina y el respeto por la práctica. Pero también entendí algo más: Que no todos los cuerpos, ni todos los momentos, necesitan lo mismo. Hoy mi forma de enseñar integra esa base con una mirada más amplia.

Mis clases no siguen secuencias automáticas ni estructuras rígidas. Están diseñadas para que cada persona construya su propio camino dentro de la práctica, con criterio, acompañamiento y evolución real.

No se trata de copiar una postura. Se trata de aprender a llegar.

Además de enseñar, acompaño a quienes quieren formarse como profesores y también a quienes sienten el llamado de viajar a India, pero no saben por dónde empezar. Diseño experiencias a medida desde lo vivido: con criterio, con contactos reales y con una mirada que va más allá del turismo.

Para mí, el yoga no es solo una práctica. Es una forma de atravesar experiencias, tomar decisiones y habitar el cuerpo con más claridad. Y todo lo que comparto, en una clase, en una formación o en un viaje, nace desde ese lugar.